INTRODUCCIÓN AL PODCAST “Carta de Manolo y mi respuesta”

Como estoy con una gripe aguda y no puedo apenas ni hablar, me he puesto a probar la inteligencia artificial para prestar una voz a mi interlocutor y clonar la mía. Apenas con 30000 caracteres de prueba con la suscripción básica he podido realizarlo. Estoy muy sastisfecha con elevenlabs, pues con esta aproximación he tenido unos resultados casi satisfactorios. He tenido que borrar trozos pues mi voz no estaba bien entrenada y leía como si fuera una extranjera; iba bien pero de pronto no sabía leer; me he dado cuenta de que funciona mejor con pequeños fragmentos que con un texto largo.

En fin aprovecho esta experiencia para compartir contigo un diálogo con un amigo querido. Es Manolo, químico, artista y una persona tremendamente inquieta con todo lo humano y de actualidad. Le resulta especialmente estimulante los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial; te aconsejo su blog https://oleoceno.blogspot.com/ Aparte de lo interesante de sus temas da gusto leer sus artículos por la calidad de su escritura.

Doy paso a su carta y después a mi respuesta. Ya me dirás que te parece la clonación robótica de mi voz en el podcast.

Gracias Esperanza, han pasado unos días e intentamos volver a la cotidianeidad por eso he dedicado unas horas a responder a tu invitación. He intentado exponerte mi ideología y mi parecer ante el vídeo. Confío en que no te disguste mi reflexión.

Respuesta a Esperanza Galindo sobre su “Meditación en la Biblia”

Querida Esperanza, me pediste que escuchara tu vídeo “Meditación en la Biblia” y lo he hecho. Pese a que, creo que nunca te lo he dicho, yo soy ateo. Bueno, en realidad no me gusta denominarme así porque parece que soy una especie de negacionista y no soy así. Mas bien yo me siento dentro del movimiento HUMANISTA, que es un movimiento filosófico no muy concreto y quizá por eso me gusta más.

Yo creo en la gente, yo creo en la humanidad, la búsqueda de la verdad mediante la razón y la experimentación, el respeto, la ética, la honestidad, la aceptación de la imperfección. Aunque tampoco trato de idealizarla, ni mucho menos. Hay mucho hijo de puta por ahí suelto. Pese a ello creo que avanzamos, aunque a veces la historia nos ha demostrado que damos tres pasos adelante y dos hacia atrás. Pero avanzamos a pesar de todo.

El historiador israelita Yuval Noah Harari dice (en su libro Sapiens) que el éxito de la humanidad en el planeta sobre otros animales no se debió a su mayor inteligencia sino a su capacidad para cooperar unos con otros. Quizá también fue este uno de los factores de la extinción de los Neandertales frente al Homo Sapiens, pese a su mayor fuerza, envergadura y tamaño del cerebro.

El neurólogo Francisco J. Rubia dice (en su libro El cerebro nos engaña) que hay regiones en el cerebro humano, en el sistema límbico, donde se guardan y se elaboran los sentimientos, la memoria y la razón emocionales, donde “están los Dioses”. Hasta el punto de que, si se estimulan con microelectrodos esas zonas, los individuos tienen visiones celestiales o infernales. Ven a la Virgen, a los santos, a los demonios o incluso a Dios, dependiendo de sus creencias. Estas prácticas suelen ser peligrosas porque se han dado casos en que, tras la experiencia, algunas personas han creído que realmente han recibido un “mensaje divino” que les obliga a hacer ciertas cosas.

Lo radicalmente cierto es que nadie sabe por qué ocurre esto. No obstante, la opinión científica que más adeptos tiene entre los neurólogos es que esto está directamente relacionado con la cooperación humana. Esta es, probablemente, la razón por la que se han creado los mitos y las religiones en todas las civilizaciones del mundo, porque tiene una base biológica. Y ocurre que las personas que comparten las mismas creencias colaboran entre sí. Claro está que para los creyentes existe otra: Dios ha gravado su propia existencia en nuestro cerebro. Pero insisto, estamos hablando de hipótesis.

Como ves soy un ateo, soy un científico y soy un humanista, un tanto rarito, porque sincretizo todas estas “cositas”.

Quiero decirte también que eres la primera persona a la que me atrevo a contarle mis creencias y lo hago por estas razones:

• Los ateos no solemos tener un espíritu misionero, no buscamos adeptos puesto que no creemos que tengamos que “salvar” a nadie.

• Mis razones pueden crear dudas en otras personas, incertidumbre, malestar; y yo no deseo eso sino lo contrario: pienso, como los del Tao, que la clave de nuestra corta vida es buscar la felicidad.

• Si me he atrevido contigo es porque he visto tu madurez, tu inteligencia y tu culturón y por tanto creo haber encontrado una persona con la que poder expresarme sin miedo a molestar.

Y tras esta perorata sobre algunas de mis ideas paso a comentar tu vídeo sobre “La meditación en la Biblia”.

En primer lugar, me ha parecido bellísimo. Tus razonamientos, tu alocución, tus imágenes forman un conjunto bello de verdad.

En segundo lugar, tratas un tema sobre el que yo mismo me he preguntado algunas veces: La oración repetitiva, como el rosario cristiano, son un auténtico mantra que lleva a un estado cercano a la meditación, pero no llega a ella plenamente puesto que no elimina la palabra. Han sido los budistas, hinduistas incluso taoístas (las religiones orientales) las que han logrado darle el sentido más verdadero, más profundo, llegando a silenciar la mente. Alcanzar el silencio absoluto para conectarse con la divinidad, o con el cosmos.

En tercero, creo que has logrado un inteligente sincretismo entre el concepto de meditación de las religiones abrahámicas con las orientales. A mi modo de ver, un verdadero avance espiritual. Ojalá no se perdiera.

Finalmente alabo tu valentía al desarrollar un cambio que te pone al borde del “pecado”, en tu religión. Me refiero al carácter excluyente de las religiones abrahámicas (o crees en Mí y haces lo que Yo te digo, o al infierno), frente al sincretismo de los orientales donde ninguna religión excluye a las demás. Hasta el punto de que, en Japón, por ejemplo, solo la mitad de la población es creyente pero el número de religiosos alcanza las tres cuartas partes de la población. ¿Y cómo esto es posible? Pues porque muchísima gente cree y practica varias religiones al mismo tiempo.

Felicidades, querida Esperanza, eres una mística valiente desde los tacones hasta el sombrero.

No me ha parecido oportuno incluir mi respuesta en tu web porque he tenido la sensación de que querías dirigirte a personas religiosas y místicas como tú y allí mis ideas podrían resultar estruendosas e inapropiadas. Y me hace mucha ilusión tu respuesta.


RESPUESTA A MANOLO REYES (9-1-24)

Querido Manolo:

Ante todo, muchísimas gracias por contestarme, por tu sinceridad y confidencialidad, por tu valiente actitud al diálogo, a leer y a escribir. Tu reflexión no nólo no me disgusta sino que me encanta; es estimulante y ayuda a la mía, pues ésta mía ha participado de las bases de la tuya en más ocasiones de las que te puedes imaginar.

Sí, yo sabía que te denominabas “ateo”, pues he leído cosas tuyas donde era explícito. Lo cual no me importa en absoluto. Respeto a los creyentes, a los creyentes no practicantes, a los ateos y a los “ateos no practicantes” como se autodenominaba Gorbachov. Las etiquetas pueden servir para empezar a hablar, nada más. Otra etiqueta de pertenencia: “humanista”, está muy bien. Hay una frase de Luis Rosales que me encanta que dice “Quisiera decirte algo: quien cree en el hombre cree también en Dios”.

En la que podemos coincidir sería “dialogantes”; en mi caso me definiría también como “mujer en busca de sentido”.

Estoy completamente de acuerdo contigo en las afirmaciones de los científicos, neurólogos… que citas. Y en absoluto me da ningún miedo. Es más, las busco. De joven Teilhard de Chardin me ayudó a esa síntesis entre ciencia y religión.

Ahora creo menos en la religión. A no ser en el sentido de “religión transpersonal” de Willigis Jaeger, un maestro zen benedictino. Esto daría para otra conversación.

Creo que las religiones son tradiciones que merecen ser estudiadas desde la antropología y la historia de las tradiciones. No desprecio ninguna y todas tienen “semillas de verdad” como dijo el Vaticano II. Hasta la que me repele más (será porque no la conozco, sino por sus efectos sociopolíticos) es la islámica, porque no ha evolucionado al menos en su gran base. De esta, como te digo, aunque no merece “salvarla de la hoguera” (permíteme esta broma inquisitorial) salvo su corriente mística, el sufismo; sobre todo tres autores que he leído y meditado: Rumí, Kabir y Ben Arabí, de los que he publicado meditaciones también. De las que he extraído este párrafo de Rumí, con el que me identifico (afirmaciones semejantes hay también en los otros sufíes):

¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?, pues no me reconozco a mi mismo.

No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.

No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.

No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.

No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.

No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.

No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.

No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.

No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno”.

Yo también me siento de una sola religión, la del Amor, la del “Que todos sean Uno”.

Es cierto que “todo” está en el cerebro. Esas investigaciones que citas son muy interesantes; y en nada desmontan mis creencias; porque no tengo creencias. De hecho he leído sobre otras investigaciones de neurocientíficos acerca de la meditación trascendental y van en la línea de los tuyos; la diferencia estará quizá en el “prejuicio interpretativo” (que decía Gadamer en su hermenéutica). Hay neurocientíficos o científicos con corazón excluyente y otros acogedores o positivos. Por eso, como has dicho, la palabra “ateo” suena a negacionista.

Yo desde luego me sitúo en la acogedora y positiva, claramente mística, de la que abraza, materna que no excluye a sus hijos sean como sean. La visión mística auténtica es universal, no juzga, no se centra en ideas o ideologías.

Eso es lo que trato de expresar en mis vídeos y “podcasts”, seleccionando textos de estos maestros de todas las tradiciones culturales, desde el chamanismo, el estoicismo al catolicismo. No sé si las conoces. En mi lista de la meditación de Youtube las tienes. Y pienso engrosar este contenido, porque me hace bien a mí misma, no para “salvar a nadie”.

En cuanto a mis lecturas sobre algunos científicos, naturalmente seleccionadas según mi “prejuicio interpretativo”, la tendencia intuitiva de mi corazón, también he dado cuenta en vídeos; y estoy escribiendo en mi libro del proyecto MAM. La música, alma del mundo, que está casi terminado. Si quieres te lo mando cuando esté casi listo, para mandarlo a alguna editorial.

Entre estos escritos de científicos que he consultado están los del físico Michio Kaku, Daniel Goleman y Jill B. Taylor. El libro Un ataque de lucidez de esta neurocientífica es realmente apasionante. Esta científica tuvo un ictus en el lado izquierdo del cerebro y fue capaz de percibir, describir y analizar toda su experiencia y su recuperación. Lo puedes encontrar en Amazon.

Es cierto lo de que si estimulas físicamente zonas determinadas del cerebro puedes provocar visiones, alucinaciones… También si tomas drogas o tienes traumas. En este momento estoy viendo la serie “La Mesías”. Es buena y presenta muy bien los delirios de una mujer con un trauma de la infancia y cómo transforma su familia en una secta. Tantos casos demostrados de este tipo… Incluso se ha dicho que las visiones de Santa Teresa se debían a su epilepsia. No pasa nada.

La mística, en mi opinión, poco tienen que ver con alucinaciones, visiones o experiencias alteradas de conciencia. Lo digo varias veces en mi libro. No soy nada partidaria de los estados alterados de conciencia; por tanto, de enteógenos o cualquier forma de alterar la conciencia. Es más, si existe un estado alterado, lo que hay que hacer es terapia, no alimentar las situaciones de apariciones, sectas, o lo que sea.

De hecho, desde el Bagavad Gita y los estoicos a los maestros de vida espiritual cristianos, se considera el tema de “visiones” o en resumen “estados alterados”, que suelen darse sobre todo en los estados iniciales de la meditación, como peligros y trampas que hay que rehuir. Tanto en el zen como en la mística cristiana se advierte de que un maestro o guía es necesario para evitar estos peligros y excesos (de ascesis por ejemplo).

Sí se sabe por qué ocurren esos excesos de “fe” en apariciones, visiones, voces divinas… Es simplemente un “estado alterado de conciencia” en una persona que la pierde y debido a sus traumas o a esa provocación neurológica se siente “profeta” y enviado de Dios. Lo peor es que la gente los cree. ¿Por qué tiene la gente necesidad de un mesías que le diga qué tiene que hacer y realizar cosas absurdas e irracionales? ¿Por qué hay gente que prefiere creer lo absurdo? Eso para mí es un misterio. Al menos si ese mesías te muestra un camino coherente y constructivo, entonces es un líder legítimo que merece ser maestro.

Dices: “Esta es, probablemente, la razón por la que se han creado los mitos y las religiones en todas las civilizaciones del mundo, porque tiene una base biológica”. Esto solo merece en sí otra conversación.

He leído la obra Sapiens. Parece luminosa y abarca mucho, como una antropología filosófica. Pero no me ha impresionado. Es deudor de historiadores anglosajones que admiten la leyenda negra; y él mismo se contradice en sus argumentos, sin llegarse a aclarar en este aspecto; es un ejemplo de su falta de rigor. Hace aguas. Me parece bastante pretencioso y no tan lúcido, pues “quien mucho abarca poco aprieta”.

Es cierto; de acuerdo, esa actitud de colaboración, que generó los mitos y las religiones, tiene una base biológica; todo lo tiene. Los mitos y las religiones consiguen que los hombres se pongan a colaborar al tener unas creencias comunes; y también a luchar contra otros; durante siglos se han matado los pueblos en nombre de creencias; y aún siguen los fundamentalistas haciéndolo. Incluso, a pesar del mensaje de amor y de poner la otra mejilla, los cristianos han matado a pueblos de otra creencias y ¡a los suyos propios! ¿Qué colaboración es esa?

Los musulmanes fundamentalistas matan por sus creencias en nombre de Dios a los ateos, inmorales o que no son de su fe… No; también a sus hermanos en la fe. El último atentado en Irán es un ejemplo reciente, que hace que nos avergoncemos de ser humanos. Pensándolo bien tiene razón Harari, se ponen de acuerdo también para matar y dominar. Me parece que el instinto de dominación es uno de los más fuertes, más que el amor.

Y no sé si este instinto deriva del de supervivencia; lo que sí creo es que depende del miedo; el miedo: la gran arma de los religiosos. Y de los poderosos. El miedo es el gran instrumento de la dominación a todos los niveles. Y también mueve a la agrupación. Ahí tiene razón Harari: el hombre primevo que se ve ante un mamut no puede enfrentarse a él si no es en grupo. ¿Esa es la primera religión entonces? Así que el miedo también tiene su aspecto positivo, nos defiende, nos pone en guardia y hace que nos agrupemos.

Los ateos auténticos no son misioneros, de acuerdo. Los había en los años 70 que lo eran, los “materialistas científicos”, los marxistas… Los conocí en la Universidad. Y sí eran misioneros. Si bien realizaban una crítica necesaria, iban de científicos, de sociólogos… Yo agradezco esa etapa dialéctica. Ahora, con el posmodernismo, los misioneros ateos son los “woke”, que pretenden adoctrinarnos con otro tipo de creencias, nada biológicas, ni científicas. Somos de otra época.

Pero una cosa es ser “misionero” y otra es expresar tus ideas con sencillez, humildad y, por supuesto, compartir y dialogar. Esto me encanta; es más, lo necesito. Y tranquilo, que estoy vacunada; no me afecta nada; al contrario. Es estimulante. Así, que, de nuevo, gracias. Y gracias por leer mi respuesta, si has llegado hasta aquí. Me atrevo porque sé que eres de los que escriben y leen sin pereza.

Hablando de la Meditación en la Biblia que me comentas, me alegro infinito que veas esa búsqueda de presentar los textos con dignidad, con cuidado y, a ser posible, con belleza. Es lo que busco con mi proyecto “MAM. La música, alma del mundo”. Exponer una obra plástica y una reflexión sobre ideas experimentadas, no sincréticas precisamente, sino universales y presentes en todas las tradiciones culturales. No es que haya hecho sincretismo de la meditación trascendental y la oración cristiana; es que en la tradición cristiana hay -ha habido- una meditación (que se denominaba oración de quietud o contemplativa), como se ve en la escuela hesicasta, en La nube del no saber (influenciada por el neoplatónico Pseudodionisio y sus seguidores, como San Juan de la Cruz) y toda la mística. También de esto he hablado y grabado. Pero es verdad que esta línea no es tan proselitista y que lo que llega del catolicismo es la tendencia más doctrinal y hasta fundamentalista (la del miedo).

Me hace gracia que me veas como que puedo estar al borde del “pecado” según algunos. Te cuento: yo no he querido salirme de la Iglesia, no por doctrina o por fe, sino porque considero que es mi tradición, con sus luces y sombras. Pero en este pertenecer a algún grupo concreto católico es verdad que he sido tachada de “heterodoxa”. Cosa que no me molesta en absoluto. Me da pena de los que necesitan de la ortodoxia y las etiquetas y no tienen la valentía de dialogar; eso sí.

Esto ha hecho que sea una devoradora de libros y escritos de muchas culturas. Mi tesis en Bellas Artes fue sobre Chagall, ese judío que vivió progroms con los zares y que se alistó a la revolución rusa con ilusión pero que tuvo que emigrar a Occidente porque no soportaba la forma de actuar de los soviéticos. Era un espíritu libre y pensaba en universal sin dejar de ser judío y dijo, por ejemplo, que “la Biblia es el libro de poesía más bello de todos los tiempos”. Con lo que estoy de acuerdo. No creo en una inspiración mágica y exclusiva de los textos. Sino que esa inspiración poética también es universal y se da en todas las culturas. Y soy una enamorada de la Biblia. Y de la meditación trascendental.

Bueno, perdona por explayarme así. Me he sentido escuchada y comprendida por ti. Por eso me he permitido compartir esta reflexión contigo.

Hasta pronto