(Las ilustraciones están tomadas de Apuntes del Natural y Dibujos de movimiento de Esperanza Galindo de 1994-95)

Un hecho que no es raro en nuestra sociedad occidental se ha convertido en mediático gracias a la denuncia de una joven de 18 años que en unas fiestas de San Fermín sufrió… ¿un abuso continuado, una violación múltiple, unas relaciones sexuales violentas, una deshonra o forzamiento (como se diría siglos ha), un “consentimiento viciado”…?

El aceptar ese comercio sexual con 5 individuos usándola como una muñeca sumisa no se entendería a no ser que sufriera de una “perversión masoquista”. ¿Qué chica aceptaría esa presumible “orgía” en la que ella como mero objeto es usada y abusada por todos los lados simultáneamente, sin darle más opción?  Si hubiera consentido ella no hubiera denunciado.

Pensar, como la manada pretende, que ella disfrutaba de la faena es aceptar que hay una relación sado-maso, en la que ella está totalmente sometida y reducida a mero objeto, que ni habla, ni ríe, ni goza, ni puede gritar, ni siquiera moverse para desembarazarse de cinco muchachos llenos de fuerza y poder muscular. Ellos sí disfrutaban sádicamente; porque su comportamiento no es de unos chicos sanos y mentalmente fuertes; porque su placer lo obtienen en anular a su víctima con burundanga, alcohol y lo que sea, someterla a vejaciones y, sobre todo, presenciar cómo sus otros amigos machos también lo hacen; pero, aún más, cada uno obtiene más placer realmente mostrando a sus otros amigos cuánto poder emana de su deseo y siendo espectador recíproco.

Estos muchachos tienen miedo a la libertad, en el sentido de Erich Fromm; no son ni fuertes, ni inteligentes, ni atractivos… Necesitan del uso y abuso en comandita para gozar.

La muchacha, con su ingesta de alcohol, con sus ansias de libertad de 18  años, probablemente pensaba que estos chicos sevillanos tan simpáticos la iban a acompañar, para no ir sola (chicos honorables, uno militar y otro guardia civil, y todo); quizá pensó en uno de ellos como su ligue, su caballero; quizá pensó que, aunque subiera a un hotel con ellos, simplemente se echaría unas risas y alguna copa… 

 

 

Lo que está claro es que no era una masoquista que estuviera pidiendo guerra para ser humillada y vejada. Como esas chicas, tan normales ellas, que aceptan de buen grado esa orgía con 10 varones (como escribió en su carta uno de ellos); no sé qué tanto de fiera o de víctima será una mujer de ese tipo para soportar a una manada de 10 depredadores a la vez. 

El hecho de presumir ante sus amigos de las fechorías, de dejar a sus víctimas anuladas “en coma” a base de burundanga no expresa más que una tendencia sádica. Que, como Erich Fromm describe en El miedo a la libertad, dan por supuesto que “humillar y esclavizar no son más que medios dirigidos a ese fin, y el medio más radical es el de causar sufrimientos a la otra persona, puesto que no existe mayor poder que el de infligir dolor, el de obligar a los demás a sufrir, sin darles la posibilidad de defenderse. El placer de ejercer el más completo dominio sobre otro individuo (u otros objetos animados) constituye la esencia misma del impulso sádico”.

Toda España se ha preguntado por qué la sentencia de los jueces dictaminó abuso y no violación.

ABUSO, VIOLACIÓN, USO

En el Diccionario de la Real Academia Española “Violar” es  ´Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de  sentido o discernimiento`.

“Abuso” es en términos jurídicos ´Delito consistente en la realización de actos atentatorios contra la libertad sexual de una persona sin violencia o intimidación`.

Y, según la Enciclopedia jurídica 

“Es el más grave de los delitos contra la libertad sexual (antes conocidos como delitos contra la honestidad). Comete violación el que tuviere acceso carnal con otra persona, sea por vía vaginal, anal o bucal, en cualquiera de los casos siguientes: (1) cuando se usare fuerza o intimidación, (2) cuando la persona se hallase privada de sentido o cuando se abusare de su enajenación, y (3) cuando fuere menor de doce años cumplidos, aunque no concurriere ninguna de las circunstancias expresadas en los dos números anteriores. La violación se castigará con la pena de reclusión menor.”

Para mí está claro que la chica de San Fermín, como tantas otras, estaba privada de sentido o bastante enajenada. Pero mi intención no es realizar una valoración ni análisis jurídico, ni siquiera lingüístico, sino preguntarme ¿por qué?

¿Por qué crece el número de violaciones y abusos? ¿Por qué, a pesar del descrédito mediático, hay jóvenes que alardean e imitan a la  manada? ¿Por qué, a pesar de leyes, campañas, formación escolar… no disminuye el machismo ni sus crímenes? ¿Por qué las mujeres no tienen miedo a salir? ¿Por qué tienen miedo a denunciar y desenmascarar? ¿Hay miedo a la libertad? ¿Es que estamos en una tierra de lobos? ¿Por qué el hombre es un lobo para el hombre?

¿De dónde viene la violación? 

Del abuso

¿De dónde viene el abuso?

Del uso

El término violación supone ´forzamiento, abuso, deshonra, violencia`. 

Según el Diccionario de la Real Academia Española “abuso sexual¨ en sentido jurídico es un “Delito consistente en la realización de actos atentatorios contra la libertad sexual de una persona sin violencia o intimidación”. También puede ser un “consentimiento viciado”.

Consentimiento viciado será cuando una niña “sin violencia o intimidación” sino a base de terror silencioso o de perversión calla y enmudece ante el incomprensible poder del que abusa. ¿Acaso eso no es violación? ¿El “consentimiento viciado” no es una violación de la libertad?

Abuso es un uso violento de algo; usar a alguien como ´algo` es abusar. Usar a una persona es cosificarla. Usarla sexualmente es una cosificación sexual. Entonces a la persona se la fragmenta, se mira como objeto. Se despersonaliza a la mujer y al hombre. Uno mismo se despersonaliza cuando admite el recíproco usarse sexualmente. 

Hoy se admite comúnmente que todo lo que se acuerda entre los participantes del juego sexual está bien. Lo pactado, aunque nos denigre, aunque sea usar al otro como cosa, “está bien”. Todo vale mientras haya acuerdo, aunque una de las partes esté bebida, drogada o sea casi una niña…

Cualquier actividad humana, sea comer, andar, disfrutar de cualquier tipo de actividad… implica comunicación, pues somos seres relacionales.

El problema en la actualidad es que se están cosificando y virtualizando las actividades y sentimientos humanos, despersonalizándose y, por tanto, caminamos a un deshumanización del hombre.